Cain y Abel: la clave para una generación pérdida.

“Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.”
‭‭Génesis‬ ‭4‬:‭7‬ ‭RVR1960‬‬

Ah! Una Crisis existencial.

En un sentido profundo, pienso que mi generación está pasando por una debacle existencial; heredada por el esfuerzo rotundo de generaciones pasadas en destruir eso que los había mantenido unidos durante muchos siglos. Esta debacle es una herencia, algo que culmina en nosotros, un enemigo que nos ha tocado descifrar sin ninguna herramienta sugerida. Esto no es, obviamente, un ataque a las generaciones pasadas, pues la historia ha sufrido esta misma catástrofe en contadas ocasiones. Lo que me da a entender que la historia humana es cíclica en sus catástrofes, y la solución es eterna en su efectividad. Pero sí es una llamada de atención a esa herencia, no del problema, pero de la falta de soluciones. Hemos llegado a estos tiempos sin nada, lo que nos hace mirar al abismo, casi irónicamente.

Vivimos, obviamente, en la decadencia moral y general, de nuestra civilización. Eso fue lo que heredamos. Nadie puede mirar a su alrededor, sin ver la corrosión de cada organismo del pasado. Hemos llegado hasta aquí, traído de las manos de la historia, pero, realmente, no sabemos cual es esa historia, ni, cómicamente, por que estamos aquí en primer lugar.

Buscando sabiduría en el único lugar que nos puede salvar, encontramos una historia que nos refleja este problema, de una manera terrible debo decir. La historia se encuentra en la Biblia, específicamente , en Genesis 4, y es el relato de Cain y Abel.

Un relato olvidado.

Cain y Abel (Tiziano)

No debe de haber un ciudadano en el siglo XXI que no conozca esta historia, aunque en la misión moderna de destruir todo lo que fue, puede ser que haya caído en el olvido millennial.

Cain y Abel son parte de la primera familia creada por Dios. Se puede decir, que son los primeros hijos procreados, no creados, de la historia. El mundo había sido fundado, Dios creo al hombre del polvo, soplándole aliento de vida, de este hombre fue extraída una costilla, y de ella fue hecha la mujer. Pero Eva fue tentada y pecó y Dios los expulsó a los dos de este huerto, poniéndolos en la tierra, para que el hombre trabajara ahí de donde fue tomado. En el exilio, Adán y Eva conciben a dos hijos, Cain y Abel.

Los dos toman caminos separados: uno se hace pastor de ovejas y el otro labrador de la tierra. Un día, Cain le hace una ofrenda a Dios, simplemente, un fruto de la tierra. Su hermano también hace una ofrenda, pero en su caso: “un primogénito de sus ovejas, de lo mas gordo de ellas”.

Dios mira con agrado la ofrenda de Abel, mas no la de Cain. Cain, en su ira, en su depresión, en su ansiedad, mata a su hermano. De aquí, se desarrolla el primer asesinato de la historia, y lo que mas nos concierne aún: el primer fratricidio (asesinato entre hermanos).

Este relato se nos presenta como relevante a los tiempos en que vivimos, y creo que en el, está la clave para la presente crisis existencial que afrenta mi generación. Es decir, entre estos versos: está la solución.

Secularismo: el camino de Caín

Lo que hemos heredado, es el secularismo, o las religión a medio pelo, tal vez, el panteísmo; una cultura atea. No me mal entiendan, nuestras abuelas son todavía muy religiosas. Pero ese no es el punto, hemos adquirido una sociedad altamente secular, ajena a cualquier deseo de buscar de Dios, expulsada de la Fe, engranada únicamente en el hoy, en el ahora, en el ¿Que hay para mi? Dedicada full time en destriparnos de aquello que, básicamente, nos hizo ser lo que somos; Dios y la fe en EL.

Pero no, en nuestra generación entendemos la libertad como la liberación de cualquier barreara para actuar como yo deseo, en el momento que lo deseo. Yo soy libre, por ende, nada me ata ni me encadena. Interesante, pues Cain, actuó en su “libertad” y tuvo que vagar por toda su vida, encadenado a ser nadie: “Errante y extranjero serás en la tierra (…) he aquí que me hechas hoy de la tierra y de tu presencia me esconderé”. Génesis 4:12-14.

La libertad desmedida, te aleja de Dios; alejarse de Dios te hace un vagabundo.

Hemos heredado de nuestros primeros padres, Adan y Eva, el deseo de ser libres, fuera de Dios. Y hemos terminado en el asesinato de nuestro hermano Abel, de lo bueno, de los valores, de la verdad, de la vida, de la moral; del temor de Dios, de la presencia de Dios en nuestras vidas.

Hemos caminado una vida, tratando de vivir fuera de su presencia, y como generación estamos vagando en lo mas profundo del abismo existencial: No nos dejemos mentir, la crisis moderna es una crisis espiritual. Una crisis heredada por el deseo de sustraer a DIos (believe it or not) de la ecuación, y ponernos a nosotros en el centro. Si creemos que es un rebelión nueva, nos toca reeler el primer libro de la Biblia.

Hijos de Caín

Evidentemente estamos viviendo como Cain: llenos de ansiedad, de odio, de envidia, como vagabundos por la tierra, tratando de escondernos de la verdad, como niños chiquitos.

Y aquí llegamos al meollo de las cosas: Dios le dice a Cain, después de verlo triste por la elección de la ofrenda de Abel; si actúas correctamente, te voy a enaltecer, y si no, el pecado esta a la vuelta de la esquina. Lo que quiere decir: actúa bien y yo estaré contigo, porque es muy fácil hacer el mal.

Hijos de Abel

La historia de Cain y Abel, es simplemente un ejemplo, de lo que elegirnos a nosotros, por encima, de elegir a Dios, puede hacer en nuestras vidas.

Pero ahí no acaba el cuento: hace mas de dos mil años caminó sobre la tierra alguien que iba a levantar lo caído, y lo iba a enaltecer, alguien que iba a morir por nosotros, y que nos iba a dar una nueva vida. Alguien, que iba a pagar la cuenta de nuestros pecados, y olvidarse de ellos para siempre. Alguien que iba a traer una nueva esperanza a este mundo, que iba a ser la luz, la verdad y la vida, alguien, que nos iba a poner a escoger, entre el camino de Abel o el camino de Cain, alguien que nuestra generación necesita a gritos pues vagabundea y se muere de hambre espiritual, su nombre es Jesus de Nazareth.

Cabeza de Cristo (Rembrandt)

Con El, se nos abren dos vías, y estamos invitados a elegir. Podemos vivir enaltecidos por Dios, o, con el sonido de nuestro pecado golpeándonos las puertas, y si piensas que puedes vivir así, mira el futuro que tuvo Cain, y piénsalo de nuevo.

Dos hermanos; dos caminos.

Recordemos que Cain y Abel, eran hermanos; compartían la misma sangre, los mismos padres, las mismas tentaciones, pruebas, y golpes. Pero uno eligió el camino de Dios, y otro eligió el camino corto, el camino del vagabundo, el camino de la desesperación, el camino de la tragedia. O elegimos el camino del hijo, o elegimos el camino del vagabundo, tan sencillo como eso.

La respuesta a los problemas mas grandes de nuestra generación es este: Necesitamos escoger el camino de Abel, necesitamos seguir a Jesucristo.

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